Las Fortificaciones Señoriales de Huelva.

Juan Luis Carriazo defiende la necesidad de investigaciones arqueológicas sobre los castillos de Huelva

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El profesor de la Universidad de Huelva aborda la situación de las fortificaciones señoriales onubenses en una conferencia

El profesor de Historia Medieval de la Universidad de Huelva Juan Luis Carriazo protagonizó ayer la segunda sesión del tercer ciclo de conferencias ‘Reflexiones sobre Huelva’, organizado por la Fundación Juan Manuel Flores Jimeno.

Ante el numeroso público que se dio cita en el Centro Cultural José Luis García Palacios, de la Fundación Caja Rural del Sur, Carriazo abordó la situación de ‘Las fortificaciones señoriales onubenses: balance y perspectivas de investigación’, tal y como se denominó su conferencia.

Tras hacer un repaso por las diferentes fortificaciones de la provincia de Huelva, el profesor defendió la necesidad de que se realicen investigaciones arqueológicas sobre las mismas, principalmente sobre el conjunto monumental de Niebla, “un caso único en la Península Ibérica, nuestra Troya legendaria”, subrayó.

Tras las grandes conquistas de territorios andalusíes por el reino castellano-leonés en el siglo XIII, hubo que organizar, controlar y repoblar lo conquistado.

En un primer momento, las órdenes militares adquirieron cierto protagonismo, sobre todo en las zonas fronterizas y, por tanto, más expuestas. Sin embargo, fue la nobleza laica la que tomó el relevo, desde finales de la centuria, de manera muy decidida. Durante los siglos XIV y XV, la señorialización constituye un fenómeno muy característico tanto en la región como en el reino. El ámbito onubense no fue una excepción, sino, por el contrario, un ejemplo paradigmático, teniendo en cuenta que el mayor concejo de realengo de la zona (el de Niebla) terminó siendo entregado en señorío al señor de Sanlúcar de Barrameda, descendiente de Guzmán el Bueno.

En las nuevas circunscripciones señoriales se construyeron nuevas fortalezas y se reaprovecharon otras ya existentes. Todas ellas son testimonio del poder de sus señores, de las luchas con linajes y señoríos vecinos, y de las estrategias políticas y económicas que pusieron en práctica. Algunos edificios han sobrevivido hasta hoy; otros han desaparecido por completo, pero la investigación histórica y arqueológica ha realizado avances muy significativos durante las últimas décadas.

Pese a ser “el gran núcleo arqueológico de la provincia de Huelva, aún no ha sido aprovechado desde el punto de vista arqueológico y cultural. Esconde muchos secretos”, recalcó el profesor, tras lo que subrayó que en el Castillo de Niebla, “uno de los más importantes de España, hasta hace pocos meses no se han empezado a realizar investigaciones arqueológicas”.

El Castillo de Calañas también “está pendiente de un estudio amplio”, continuó Carriazo, tras lo que tuvo una mención especial para el Castillo del Cabezo de San Pedro. “No se ha visto el Castillo, no sabemos qué se conserva”, por lo que “la fortaleza requiere de un estudio arqueológico, cuando se pueda, porque es propiedad privada”, indicó.

Por ese mismo motivo, el profesor se mostró a continuación en contra de que se levante un nuevo castillo en el Cabezo de San Pedro, pues, en ese caso, “no podremos ver los restos del que hay”, explicó, tras lo que puso encima de la mesa la defensa, por parte de su departamento de la Universidad, de la preservación de los cabezos de Huelva.

Juan Luis Carriazo también se refirió al Castillo de Sanlúcar de Guadiana, en el que se ha producido “uno de los grandes hallazgos de la arqueología de la provincia de Huelva en las últimas décadas”, señaló, tras lo que lamentó que el desarrollo urbanístico de la Costa acabase con varias fortificaciones, como el Castillo de San Miguel, en El Rompido.

Por último, el profesor abogó por la preservación del patrimonio, que “es de todos y tenemos que disfrutarlo y legarlo en las mejores condiciones para que pueda seguir siendo disfrutado por todos”.

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