Hay pérdidas en nuestro patrimonio que siguen doliendo igual por muchos años que pasen. Un claro ejemplo era este edificio, con una belleza tan singular que recordaba a la mismísima Alhambra, y que presidía el castizo enclave de las Tres Calles de Huelva.
Hoy nos preguntamos: ¿por qué ya no está ahí? No la hay… porque la razón es la misma que la que ha otorgado tradicionalmente patente de corso para fulminar del plano urbano de Huelva tantísimos edificios más que dignos. Joyas que se perdieron ya sea por su incalculable valor arquitectónico, por su profundo significado histórico y social, o por todos esos atributos a la vez.
Patrimonio, recuerdos e identidad destrozados a golpe de piqueta.



















